viernes, 8 de julio de 2016

Cebada libra una guerra sin cuartel y hace trizas a Pamplona

Artillero, de Cebada, llena sus pitones a placer de mozos. Foto: DN
@ivanmirobriga

Cebada Gago hizo trizas a Pamplona. Regresó, tras tres años en el dique seco, por sus fueros: la leyenda del terror desplegada a lo largo y ancho de los 849 metros del encierro. Desde la misma cuesta de Santo Domingo hasta que el último toro ha entrado en los corrales de la Monumental. Entre medias, casi seis minutos de auténtico pavor propiciados por un encierro con un guion muy de los ’80. Sin cabida en este siglo. Crudo. Duro. Añejo. Los toros fueron dueños y señores de la situación. Controlaron todo. Y no cribaron. Dejaron a la Estafeta sin aire y la barrieron. La derrotaron por KO, se podría decir.

El encierro arrancó tímido. Perezoso. Los toros estrecharon sus corpachones unos contra otros y siguieron el mandato de los bueyes. Con los primeros mozos le cambió el rostro al festejo. Los toros, hoy sí, comenzaron a puntear. Levemente en primera instancia. Y de manera descarada después. Fruto de esos tantarantanes al aire cayó el primer herido. De la forma más común en la Cuesta de Santo Domingo: el cuerpo del atalancado rebota contra la pared y se ensarta en el pitón al paso del animal. Un puntazo. El toro ni lo notó. El mozo, sí. No varió la carrera. Los pupilos de García Cebada pegaditos a los mansos y escaneando crudamente la escena. Artillero [3, colorado] se lanzó en tromba a la altura del Mercado de Santo Domingo. Saltó del grupo y comenzó a girar la cara, casi 90 grados, de izquierda a derecha. Así entró en la plaza del Ayuntamiento. Marcando terreno, sin querer hacer presa. El contraluz cambió el encierro. Lo enrudeció hasta límites impensables e insufribles en los sanfermines actuales: montonera de toros y, a partir de ahí, cornadas a discreción: unas fueron al aire. Otras no. Se levantó quebrantado y herido en el orgullo ese torón chorreado, y con una cara de pavor. Se lanzó contra el primer portal de Mercaderes con toda la violencia que uno pueda imaginar y le propinó una soberana paliza a un mozo. Al lado, Juguetón [negro bragado] repetía la estampa. Los toros se vieron y se tiraron el uno a por el otro. Escaramuza campera. Testuz contra testuz. Afilando, aún más si cabe, los pitones. Y a sus pies, el escarnio.

El encierro, como ya se puede intuir, avanzaba partido. Artillero había continuado con su galope sostenido hasta alcanzar la Estafeta. La atravesó con todas las de la ley. Se abrió en exceso. Se sostribó sobre el vallado que hace las veces de curva y se lanzó a por todas. Los mozos libraron la cornada. El toro besó el suelo fruto del ímpetu con el que había entrado en la Estafeta. Le pasaron como un obus, y por encima –literalemente-, la tropa de bueyes y el cárdeno Bandolero. El toro se recompuso y encontró compañero de carrera: Cantanero. Los dos ganaron metros al trote, y no al galope al que acostumbran los mozos que suelen esperar a los toros en este tramo ya casi final. Todos con los ojos como platos. Gritaron a precaución. Y más cuando intuyeron la que se avecinaba: los tres toros restantes, ya orientados y girándose sobre sus propios pies, dejaron la Estafeta como un solar. Los mozos desertaban de los portales en desbandada. Y no era para menos. Habían visto como Empleado metía los riñones con todo el fondo de armario a su disposición, para colgar en el pitón zurdo a un mozo ya veterano.

Tres toros, sin haber cruzado el umbral físico que parte en dos el encierro, habían dejado ya más que claro que la carrera no es un juego. Si no todo lo contrario. Seriedad. Cruda seriedad. Toro por aquí y toro por allá. Los encontronazos y las peleas entre las propias fieras se sucedían. Ni los mozos ni los pastores sabían qué hacer. Los toros sí. Dominaban la escena. Se arrancaban con virulencia contra los conatos de montanera y la disolvían. Guiñaban el ojo a 100 metros y comenzaban la caza: el ya citado Empleado, por ejemplo, se metió entre ceja y ceja a una moza de origen anglosajón y no la perdonó. La buscó en el escondrijo rojiblanco en el que se había metido y la sacó de allí. Otro mozo, pareja, al parecer, de la presa, trató de evitarlo agarrándose al pitón zurdo. Pero el toro no cejó en su empeño. Para más inri, el tal Artillero sufrió una nueva caída a la altura del ensanche de la Estafeta -confluencia con la calle Espoz y Mina- y deshizo el camino. Buscando la querencia, quizá. Los pocos valientes que quedaban en la trinchera se descompusieron. No era para menos, los bureles habían perpetrado una señora encerrona: toros a izquierda y derecha. Por arriba y por abajo, según se mire.

Como pudieron salieron del entuerto. Y los toros, uno a uno, abandonaron la Estafeta y se adentraron en Telefónica. No cambiaron. Es más, el encierro se agrió si cabe más por momentos. Los desertores de la Estafeta recuperaban aliento reposados sobre el vallado. Pero los toros no habían concedido tregua alguna: los pitones golpeaban contra los maderos en busca de más carne. Los tres toros que aún restaban por ser enchiquerados rebañaron las talanqueras con saña. Propiciaron de nuevo el caos. Un río humano forcejeaba por entrar en la plaza antes que nadie y ponerse al fin a resguardo. Nadie estuvo a salvo hasta que Artillero entro en corrales. El crono rozaba los seis minutos de carrera. Pareció, sin embargo, un mundo. Y era normal, la guerra había sido sin cuartel, hasta el punto de que Cebada Gago había hecho trizas el encierro que gusta en Pamplona en este siglo XXI.

jueves, 7 de julio de 2016

La Estafeta devora a Fuente Ymbro

Damasco, de Fuente Ymbro, en su tortuosa bajada al callejón./Foto; Reuters

Fuente Ymbro se desaguó en el primer encierro del San Fermín 2016, tal y como lo había hecho el cielo la noche previa. Del todo a la nada en 849 metros. El vacío, por tanto. Eso explica que la emoción supuesta brillara por su ausencia. Los toros de Gallardo estuvieron a merced de todo y todos. Y lo que es peor, alardearon de su pobre condición hasta dos trancos por delante de encontrarse a los mozos; lo que invitó a devorar sin escrúpulos a las seis fieras. Del primer encierrillo –el casi místico traslado nocturno de toros y bueyes de los corrales del Gas a los de Santo Domingo- se desprendió una frase: “¡Vaya aparatos!”. Fuente Ymbro al aparato, por tanto, oiga. Pero el aparato –tremendo, por cierto - fue inhábil. Inmóvil, para ser más preciso. El cohetazo a las 8:00 atronó el cielo de la vieja Iruña tanto, al menos, como la tormenta nocturna. La tropa de bueyes agitó a la torada, que ante la apertura del portón de corrales se había quedado impertérrita.

Hasta diez metros separaron de inicio al manso que abrió el encierro y a la torada. En un abrir y cerrar de ojos se recompuso el cuadro: los toros estrecharon sus redondos cuerpos contra los cabestros y, luego, los arrollaron con la cadera para superarlos. La melé de recibo ya no existe. Los pupilos de Gallardo se zambulleron entre la marea de espectadores sin pegar un solo derrote. Ni siquiera ese Soplón, [66] de pelo castaño, que besó el suelo a la altura de la hornacina de San Fermín. Se reincorporó con la mirada puesta en la grupa del buey que cerraba la manada: metió riñones y se lanzó como una centella a darle caza. Los cinco toros restantes destaparon sus bazas nada más alcanzar la Plaza del Ayuntamiento: requiebros ante las decenas de mozos indecisos que se movían en el alambre, y los pitones, como pollo sin cabeza. Y así cruzaron también Mercaderes, donde la unión –y defensa– de la torada se resquebrajó. En la curva con la Estafeta, lo nunca visto: los bueyes lanzaron al esprint, y también por el precipicio, al jabonero Jazmín y al negro bragado -y tremendamente veleto- Damasco. La escena fue cuanto menos pintoresca: los dos cabestros se abrieron a la derecha y los toros le ganaron la acción sin darse cuenta. En la Estafeta entraron pidiendo permiso y eso les costó la vida: los dos toros encogieron el cuello, se afligieron, y aceptaron esquivar mozos a diestra y siniestra como vía de escape.

Los dos compañeros de andanzas avanzaban con la bandera blanca entre los pitones. Y los mozos perpetraron un nuevo esperpento: el empujón, el agarrón y el baile de codos, a las primeras de cambio. En la primera jornada. Rota la tregua del día de San Fermín. Las caídas se sucedieron a cada metro. Una de ellas acabó por desfondar a Jazmín, que ya avanzaba con un trote sostenido y de costadillo -como los caballos de Pablo Hermoso-, en claro síntoma de debilidad. Dio con sus carnes en el suelo. Los bueyes llegaron en el momento preciso para socorrer a Damasco, tras quedarse solo en el envite, y evitar otra debacle; además de diluir la más que evidente endeblez de su mano diestra. El pupilo jabonero de Gallardo se reenganchó al pelotón, que avanzó por la Estafeta a casi 20 metros de la cabeza de la manada, en el momento justo para acabar de enviar por el sumidero el primer encierro del San Fermín 2016: los cinco toros casi a la par, y ya en la Telefónica, fueron a parar contra el vallado derecho. Una montonera de mozos cerraba los ojos al verse presos de tan tremendas y astifinas caras. Nada más lejos de la realidad. Los toros salvaron a trompicones y de manera incruenta el ‘lío’ en el que se habían metido: la vía de salvación fueron las manos y los pechos.



miércoles, 6 de julio de 2016

San Fermín 2016: año I después de 'Curioso'

'Curioso I', de Escolar, regresando a los corrales del Gas, tras no completar el encierro.

'Curioso I', de José Escolar [534 kilos; número 34 y que no completó el encierro el pasado 11 de julio del 2015], es el nombre propio de los últimos 50 años en San Fermín. Ni la apabullante historia de Miura en Pamplona  –este 2016 cumplirá medio siglo en la Feria del Toro– es capaz de hacerle sombra. El merchandising dedicado al toro 'rebelde' arrasa. La fama y la expectación por las nubes. Como nunca. Que sobre su nombre no recaiga el crudo peso de la tragedia, ayuda. Y también que fuera capaz de poner en jaque al alcalde Asirón y a todo su gobierno 'del cambio' en pleno. “Si el toro –el citado 'Curioso'– hubiera vuelto al encierro, habríamos corrido un riesgo inasumible”, dijo. Y le asestó un rejonazo a su propia fiesta. El baluarte de los sanfermines –el encierro- esquilmado y, entre medias de una tormenta de polvo [con 'juegos de tronos' entre si el toro debió o no debió completar el encierro], el edil decidió pasear como un triunfo la medalla de la “eficacia”. La Meca dio la callada por respuesta una vez consumado el gran fiasco y tomó nota: borrón y cuenta nueva. No queda de otra.

Y así, la Casa de Misericordia ha buscado rehacerse este 2016. En el tapete, todos los palos de la baraja. Miura y sus 50 años en la Feria del Toro como bandera. Y tras los toros de Zahariche todo lo demás: el regreso de Cebada Gago tras tres duros años de ausencia –dos de 'castigo' tras la sacudida que supuso rechazar la corrida al completo en 2013–, la repetición en las mismas condiciones [en sábado] de José Escolar y el debut de Pedraza de Yeltes –el hierro de moda– marcan también estos sanfermines. Fuente Ymbro tocará un nuevo techo en su duodécima participación: abre San Fermín. El día 'D': 7 del 7. Toma el relevo de Jandilla, que seguirá aumentando su ya imponente historia en Pamplona. Al igual que Victoriano del Río. El regreso de Núñez del Cuvillo cierra el elenco ganadero de un San Fermín 2016 recién agitado y que vive sus primeras horas.

Para desenmarañar las ocho carreras de este San Fermín [Año I después de 'Curioso'] que ya está perfilado, nada mejor que conocer el encierro desde dentro. Todas las mañanas, del 7 al 14 de julio, tienes una cita con este espacio. ¡Viva San Fermín!


LOS OCHO ENCIERROS DEL SAN FERMÍN 2016, EN CORTO:

FUENTE YMBRO (7 de julio, jueves):
San José del Valle (Cádiz) | Domecq y Díez

Participaciones: 11.
Debut en Pamplona: 13 del 7 de 2005 (2 minutos y 34 segundos). Sin heridos por asta de toro.
Encierro más rápido: 13 del 7 de 2009. (2 minutos y 23 segundos).
Encierro más lento: 9 del 7 de 2010. (6 minutos y 23 segundos).
Total de heridos por asta de toro: 5.
Encierro más peligroso: 13 de 7 del 2013. Dos heridos por asta en el histórico 'tapón' en el Callejón de la Monumental.

CEBADA GAGO (8 de julio, viernes):
Medina Sidonia (Cádiz) | Núñez, Domecq y Díez y Torrestrella 

Participaciones: 27.
Debut en Pamplona: 12 del 7 de 1985 (3 minutos y 10 segundos). Sin heridos por asta de toro.
Encierro más rápido: 10 del 7 de 1998. (2 minutos y 13 segundos).
Encierro más lento: 12 del 7 de 1988. (8 minutos y 08 segundos).
Total de heridos por asta de toro: 46.
Encierro más peligroso: 9 del 7 de 1999: 7 heridos por asta de toro. La carrera duró 4 minutos y medio.




JOSÉ ESCOLAR (9 de julio, sábado):
Lanzahíta (Ávila) | Marqués de Albaserrada 

Participaciones: 1.
Su único encierro: 11 del 7 de 2015.
Total de heridos por asta de toro: 4.
Tiempo empleado: La carrera se dio por concluida a los 2 minutos y 44 segundos, con tan solo cinco astados en los corrales de la Monumental; el sexto toro, 'Curioso I', hizo historia al regresar sobre sus pies a la altura de la hornacina de San Fermín, siendo encerrado en los corrales de la Cuesta de Santo Domingo.




PEDRAZA DE YELTES (10 de julio, domingo):
Castraz de Yeltes (Salamanca) | Domecq y Díez-Aldeanueva

Debutante en Pamplona.











JANDILLA (11 de julio, lunes):
Mérida (Badajoz) | Domecq y Díez

Participaciones: 16.
Debut en Pamplona: 14 del 7 de 1983 (2 minutos y 30 segundos). Sin heridos por asta de toro.
Encierro más rápido: 7 del 7 de 1998 (2 minutos y 19 segundos).
Encierro más lento: 11 del 7 de 2005 (5 minutos y 33 segundos)
Total  de heridos por asta: 30.
Encierro más peligroso: 12 del 7 de 2004: 8 heridos por asta. La carrera duró 3 minutos y 14 segundos.


VICTORIANO DEL RÍO (12 de julio, martes):
Guadalix de la Sierra (Madrid) | Domecq y Díez

Participaciones: 6.
Debut en Pamplona: 12 del 7 de 2010 (2 minutos y 17 segundos). Sin heridos por asta de toro.
Encierro más rápido: 10 del 7 de 2013 (2 minutos y 13 segundos).
Encierro más lento: 9 de 7 de 2014 (3 minutos y 23 segundos).
Total de heridos por asta de toro: 4.
Encierro más peligroso: 9 del 7 de 2014 (3 minutos y 23 segundos). Dos heridos por asta de toro.




NÚÑEZ DEL CUVILLO (13 de julio, miércoles):
Vejer de la Frontera (Cádiz) | Amalgama de sangres (predominio Domecq)

Participaciones: 6.
Debut en Pamplona: 12 del 7 de 1995 (3 minutos y 32 segundos). Un herido por asta de toro.
Encierros más rápidos: 14 del 7 de 2009 y 14 del 7 de 2011 (2 minutos y 21 segundos).
Encierro más lento: 9 de 7 de 2004 (4 minutos y 41 segundos).
Total de heridos por asta de toro: 7.
Encierro más peligroso: 9 del 7 de 2004. Cuatro heridos por asta de toro.


MIURA (14 de julio, jueves):
Lora del Río (Sevilla) | Miura

Participaciones: 59.
Debut en Pamplona: 1899. Este 2016 se celebran 50 años del hierro de Zahariche en la Feria del Toro (creada en el 1959).
Encierro más rápido: 14 del 7 de 2015. (2 minutos y 05 segundos). El encierro más veloz de la historia de San Fermín.
Encierro más lento: 14 del 7 de 1982. (5 minutos y 32 segundos).
Total de heridos por asta de toro: 16.
Encierro más peligroso: El 12 del 7 de 2009 se registraron cinco heridos por asta de toro en un encierro que duró 5 minutos y en el que el toro Ermitaño pasó a formar parte de la historia del encierro, al igual que Olivito, que el 2014, dejó tres heridos graves.

domingo, 19 de junio de 2016

¡El pueblo ha hablado!



Mario Crespo

No hubo insultos. No hubo provocaciones. No hubo quema de arboles ni se derramó aceite por el suelo. No se colocaron trampas en forma de maderas con puntas para perforar pies ni se reventaron candados. No se realizaron pintadas ni se destrozaron retrovisores a destajo. No fue necesario cubrirse por miedo a recibir una pedrada. No hubo necesidad de blindar las calles de Fuerzas del Orden ni de hacer perder el tiempo a los servicios sanitarios en falsas atenciones. No hubo que pagar bocadillos, dietas, ni que justificar subvenciones.
No fue necesario.

Ayer Tordesillas se echó a la calle arropada de miles de aficionados dando ejemplo del señorío y la elegancia de sus gentes y las gentes del toro. Porque un pequeño corro de demócratas –¡JA!- se han vendido, con premeditación y alevosía, por un puñado de votos. Traicionando a sus gentes. Las de aquí, las de Castilla, las que día a día con el sudor de su frente trabajan y mantienen esta tierra. Optando por convertirse en marionetas de tiranos alborotadores contrarios a derecho a quienes han entregado su alma.

La educación fue la bandera y la indignación el mensaje de un pueblo al que han malversado su historia y seccionado sus raíces. Un pueblo que clama libertad ¡En el año 2016! ¡En pleno siglo XXI! Increíble pero cierto. Las lágrimas resbalaban por las mejillas de muchos Tordesillanos cargadas de dolor y rabia. Sus gargantas, unidas en una sola voz, sobrecogieron a los presentes mientras entonaban el himno de Candeal y los niños, herederos naturales de la Tradición, observaban como sus padres y abuelos defendían y luchaban por el legado de sus antepasados.

Sublimes resultaron las palabras desde el escenario y ejemplar la respuesta de la afición que no dio la espalda a Tordesillas. Gentes desplazadas de todos los puntos de la geografía para de manera civilizada mostrar su rechazo al infame decreto que escupe y pisotea la historia de Tordesillas y por ende la historia de España.

Por la libertad ¡VIVA EL TORO DE LA VEGA! ¡VIVA TORDESILLAS!

martes, 8 de diciembre de 2015

Miranda del Castañar (Salamanca) 6-12-2015




Texto: Mario Crespo
Fotos: Raquel Mendez


Tres largos años después, la serrana y preciosa localidad de Miranda del Castañar volvía a dar festejos taurinos en diciembre. No estaba previsto y todo apuntaba a que un año más Miranda se quedaría sin vacas en las fiestas de diciembre, pero no. Casi sobre la bocina un grupo de jóvenes aficionados de la localidad removieron Roma con Santiago para echar pa`lante el festejo y vaya si fue para adelante…

Aunque no figuraba en ninguna web especializada ni las redes sociales difundieron la noticia, Miranda del Castañar fue tomada por multitud de visitantes que aprovecharon la soleada jornada para disfrutar del festejo taurino. Desde primera hora, aparcar en sus históricas calles se convirtió en tarea más que complicada. Tiendas, bares y restaurantes llenos al reclamo de las vacas. Se respiraba ambiente de día grande.

Llegó la hora y la multitud que abarrotaba el pueblo fue llenando la plaza que se quedó pequeña para la cantidad de gente que quería ser testigo del festejo. Dos vacas del Puerto de San Lorenzo, que dieron buen juego, fueron las protagonistas de una tarde de la que todo el mundo salió satisfecho y en la que triunfó con mayúsculas el pueblo de Miranda del Castañar que puede y debe estar orgulloso del gran trabajo realizado por los jóvenes para estas fiestas.

Ojala el año que viene podamos repetir y volver a disfrutar de sus calles, sus gentes y su hospitalidad.

¡GRACIAS MIRANDA Y ENHORABUENA!